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lunes, 28 de agosto de 2017

LA CASA DEL MIEDO DE LAS MINAS DE VALDEFORES


Antes de ser ciclista y buscar de una forma casi incomprensible, las cuestas más empinadas de los alrededores de Cáceres, ya mi abuelo me había hablado de una truculenta historia ocurrida en las Minas de Valdeflores. Todo ocurrió en una casa al final de lo que se le conoce como la Cuesta de la Casa de Miedo, por la que las pedaladas son duras y satisfactorias a la vez. Tras toda la polémica con la posible reapertura de Valdeflores, he estado pateando la zona bastante, y visité hace unos días la misteriosa casa. Al recordar solo vagamente lo que mi abuelo me relató, decidí colgar una foto en al Facebook del blog y preguntar. El resultado ha sido sorprendente: varios de vosotros me habéis contado vuestras versiones de lo que en dicha casa ocurrió. Con todo eso, y lo poco que yo recuerdo, he creado un relato que aúna los puntos coincidentes de todas las versiones recibidas.



En las primeras décadas del siglo pasado se extraía mucho mineral de los túneles de la mina de San José de Valdeflores y había varias bocas trabajando a pleno rendimiento. Entre los muchos mineros que trabajaban por turnos allí, había uno del que no se recuerda el nombre, pero al que sus compañeros llamaban Picorroto por su carácter distante, hosco y desabrido. Picorroto era un hombre poco amistoso y nada dado a la conversación ni a relacionarse con sus compañeros de faena, razón por la que era muy poco apreciado por los demás. A todo esto, había que sumar su desmedida afición al vino, lo que le agriaba aún más el carácter. Algunos cuentan que era natural de Cilleros, otros que de Ahigal, y que había servido en la guerra de África, lo que podía ser la razón de su carácter por los horrores que allí habría vivido.



Cuentan que, además, cuando bajaba a los túneles, no dejaba de murmurar para sus adentros cosas ininteligibles que sólo contribuían a aumentar el nerviosismo y la incertidumbre naturales de quienes bajan a lo más profundo de la tierra.  Algunos compañeros, incluso, juraban que le habían visto apartarse disimuladamente del grupo y le oían hablar y gesticular como si discutiera con alguien en la oscuridad de los túneles. Pocos se atrevían a preguntarle a Picorroto por este particular, pero los que lo hicieron contaron que en medio de sus borracheras sólo alcanzaron a entenderle amenazas sobre el Monje de la mina, afirmando que estaba muy irritado porque los hombres se adentraban en las profundidades de la tierra y le robaban sus riquezas sin pagar, y que el Monje exigía un tributo. Todos creían que Picorroto estaba loco y se alejaban lo más posible de él.

Cierto día de noviembre según unos, o de diciembre según otros, a la caída del sol, enviaron a Picorroto junto con tres compañeros a la casa que había en lo alto del cerro a por unas herramientas. En esta pequeña edificación se almacenaban utensilios y explosivos para los trabajos de la mina. Mientras subían los mineros no dejaron de oír murmurar a Picorroto. Llevaba ya unos días más hosco que de costumbre y se había visto envuelto en varias peleas con compañeros, por lo que procuraban no acercarse mucho a él. Una vez en la casa, empezaron a sacar las herramientas que les habían ordenado llevar, estaban tan ocupados en ello que no se fijaron en que Picorroto había desaparecido.


De pronto, y sin mediar palabra, vieron como Picorroto se arrojó sobre ellos, golpeándoles con su pico con una saña inimaginable. Tan salvaje fue el ataque que mató a los tres sin que tuvieran ninguna oportunidad de escapar, dejando las paredes de la casa cubierta de sangre.


Los trabajadores de la mina tardaron en echar de menos a sus compañeros, cuando por fin lo hicieron y subieron a la casa, encontraron una escena que nadie querríamos vivir: los cuerpos decapitados de los tres mineros descansaban en cada uno de los huecos de las dos ventanas y la puerta de la fachada. No podían creer lo que estaban viviendo… pero lo peor estaba por venir. En las traseras de la casa, en una pequeña explanada de hormigón que aún se conserva, estaban las tres cabezas de los mineros formando un siniestro triángulo. De Picorroto no había ni rastro, le buscaron por toda la sierra de la Mosca durante días, la Guardia Civil se movilizó por toda la provincia, pero nunca se le volvió a ver. Desde entonces algunos afirman que cuando sopla el viento por la vaguada del arroyo de Valhondo, se pueden distinguir entre sus murmullos los gritos de terror de los mineros asesinados. Otros dicen ver en la casa una sombra que porta una vieja lámpara de carburo en una mano y un pico roto en la otra.




Los años pasaron y poco a poco esta historia fue olvidada, la mina se cerró y los alcornoques y las jaras fueron recuperando sus antiguos dominios, y la ciudad de Cáceres volvió sus espaldas a las minas de Valdeflores. Nunca sabremos si esta historia fue real o tan sólo era una de tantas leyendas típicas de mineros que se popularizó por un tiempo en Cáceres. Un amigo apuntaba que, a lo mejor, la leyenda fue extendida por la propia empresa que explotaba la mina para mantener alejados a los curiosos y a los ladrones de sus instalaciones y del almacén de los explosivos.  Lo único que sabemos es que en los últimos tiempos se habla de volver a abrir la minas de Valdeflores, esta vez en la forma de una explotación a cielo abierto, y que si hace unos cien años los túneles de las viejas minas enfurecieron tanto al Monje como para exigir un tributo de sangre, esperemos que esta nueva explotación no haga volver a Picorroto para cobrársela…


P.D. Esta historia tiene una segunda parte que ya os contaré, Al Detalle. 

viernes, 25 de agosto de 2017

MILIARIO ¿ROMANO? MUTILADO EN LA RIBERA DEL MARCO


Los restos de lo que parece un miliario, aparecen mutilados junto a la Charca de Marco. Hoy os voy a contar, Al Detalle, la vinculación de esta zona con la Vía de la Plata y si este miliario es, o no, uno que apareció en la Ribera en las traseras del San Francisco.

Casi nadie tiene dudas actualmente de que la calzada romana, a su paso por Cáceres, discurría paralela a la Ribera del Marco, por lo que ahora es la Ronda de San Francisco. Unas obras en esta calle, hace ya diez años, dejaron al descubierto parte de lo que parecía una calzada. Se pretendía unir el saneamiento de la Urbanización Vistahermosa con el colector general en la calle Almonte. El descubrimiento de estos restos arqueológicos paralizó las obras hasta que no se pronunciaran los técnicos. Pocos días después, el jefe de sección de Arqueología de la Junta indicó que sí se trataba de un camino histórico, pero lo fechó en el siglo XVI, y por su antigüedad y estado de conservación, permitió que las obras continuaras destrozando y ocultando el hallazgo.

Unos días más tarde, la Asociación Amigos de la Vía de la Plata de Extremadura, invitó a nuestra ciudad a uno de los mayores expertos europeos sobre calzadas romanas, Isaac Moreno, Ingeniero Técnico en obras públicas que ha estudiado vías romanas en Italia, Francia, Suiza y España. Para él no había dudas, lo que se había encontrado formaba parte de la Vía de la Plata. En declaraciones a los medios criticó el poco conocimiento que tienen muchos arqueólogos sobre el tema, que consideran que estas vías de comunicación siempre estaban recubiertas por grandes losas de piedra sin excepción. Esto es del todo falso, este tipo de calzada sólo se usaba en las ciudades, mientras que en el resto de los tramos se cubría con zahorra natural de cantos muy finos, algo que favorecía el paso de los caballos, porque no debemos olvidar que los romanos no conocían la herradura.


Pero hay muchas más pruebas que apuntan claramente a que por aquí transcurría esta importante vía. En la zona de la Charca Musia hay restos considerados romanos que conectarían de forma recta y directa con lo encontrado en la Ronda de San Francisco. Además, el topónimo del Arroyo de la Plata, que desemboca en la charca del Marco, apunta en la misma dirección. También sabemos que los romanos enterraban a sus difuntos junto a las calzadas, algo que podría corresponder con la cantidad de inscripciones funerarias halladas en la zona del Espíritu Santo o el cementerio desenterrado al hacer las obras del Donoso Cortés y que también fue destruido.

Pero existía, y digo bien, existía, una prueba más: un miliario que apareció en la propia Ribera en las traseras del convento de San Francisco, como se observa en las fotografías tomadas del blog Estudios de Geoarqueología en Extremadura de Juan Gil Montes.

 IMÁGENES DE JUAN GIL MONTES

No os muestro fotografías propias, no porque me guste copiar de otros compañeros blogueros, sino porque son las únicas dos que existen, porque al poco tiempo de su descubrimiento el miliario desapareció. Pero mi duda surge al ver los restos de los que parece algo parecido, junto a la charca y dentro de la charca, como se aprecia en las fotos. Podríamos pensar que las autoridades lo recogieron, arreglaron, recompusieron y lo colocaron en un lugar visible y más digno, aunque ahora esté destrozado.


Si miramos en catálogo sobre el patrimonio de la Ribera que se hizo desde el Ayuntamiento, éste no aparece, pero es que se realizó en 2011, y en un artículo del Diario Hoy de marzo de 2015, se relata cómo la charca ha sido vaciada para ser limpiada, en el conjunto de unas medidas para mejorar el entorno, y que además “se instalará un miliario conmemorativo con material divulgativo”, pero que no se llevó a colocar nunca. Lo que queda de éste formó parte de Proyecto de Recuperación del Corredor Urbano de la Ribera del Marco que se realizó en 2011. Al poco tiempo fue destrozado por unos vándalos y quedó en la forma en que está ahora. Así es que el único "miliario" que tenemos en la Ribera son los restos de una columna de granito destrozada que no tiene ni diez años, y el paradero del miliario original sigue siendo una incógnita. Hoy solo quería contaros este Detalle de uno de los parajes con más historia, y más degradada de nuestra ciudad. 





BIBLIOGRAFÍA Y WEBS CONSULTADAS
ARTÍCULOS DEL DIARIO HOY:
http://www.hoy.es/prensa/20070324/caceres/camino-descubierto-caceres-esta_20070324.html
http://www.hoy.es/v/20120309/caceres/vacian-peces-charca-marco-20120309.html

martes, 22 de agosto de 2017

VALDEFLORES. UNA MINA A CIELO ABIERTO O UN CLAVO ARDIENDO


Desde hace meses se está hablando mucho de la reapertura de la mina de Valdeflores para la extracción de litio. El debate está servido entre quienes priorizan en su particular balanza de pros y contras, los puestos de trabajo y desarrollo que puede traer a la ciudad, y el impacto ambiental que supone. Recientemente se ha puesto en marcha, incluso, una plataforma que pretende luchar vigorosamente contra esta actividad minera.

Tengo que aclarar desde un principio, que como bloguero que soy, y no periodista, mi posición es claramente EN CONTRA del destrozo que supone la apertura de una mina a cielo abierto en la Sierra de la Mosca. Con este post pretendo dar mi punto de vista, no sólo como biólogo y profesor de Biología y Geología (con algún conocimiento del tema), sino como ciudadano. Intentaré alejarme de la moda de apelar al sentido común, ya que en realidad, éste no tiene ningún valor, porque el sentido común es tan subjetivo como las opiniones, cada uno tiene el suyo, y por lo tanto no nos sirve de nada.

La zona del valle del arroyo Valhondo, junto con lo que conocemos como la Montaña, Portanchito, Cerro del Milano, EL Risco… forman parte de una pequeña sierra conocida como la Sierra de la Mosca, en la que conviven zonas adehesadas, olivares e incluso interesantes manchas de bosque mediterráneo, con otras más degradadas. Es cierto que aquí no viven leones, ni elefantes… pero sí es el refugio, como una isla dentro del llano, de numerosas especies de aves, anfibios, reptiles y mamíferos como los meloncillos, nutrias o jabalíes. Además, supone el único pulmón verde de la ciudad, una especie de parque periurbano a unos escasos 2 Km del centro de Cáceres.



También es destacable la importancia geológica, aquí encontramos fósiles, minerales y rocas muy interesantes que podrían servir como un gran laboratorio para la enseñanza de algunos aspectos de esta disciplina. Pero creo que hay algo que se les olvida a nuestros políticos. La Sierra de la Mosca es mucho más que un campo con plantas y bichos… existe algo que se conoce como impacto emocional que nadie tiene en cuenta. En una ciudad sin río,  junto al que articularse, nuestra única particularidad y singularidad (dejando de lado la parte antigua) es la Montaña. Con ella todos tenemos una relación que puede ir desde lo meramente contemplativo, deportivo a lo emocional. Es el único recurso natural que nos da una seña identitaria, que nos hace seguir siendo quienes somos.

Una mina a cielo abierto supone destrozar, no sólo la cubierta vegetal, sino arrancar el pobre suelo de nuestro entorno atacando directamente la roca madre. Esto se hace sin galerías, extrayendo toneladas de tierra hasta llegar a los filones más rentables. Además de destrozar toda la vida en la zona, se produce mucho polvo en suspensión que puede ser peligroso para la ciudadanía, aún más en un lugar con poca lluvia, por mucho que tengan camiones que riegan, que sirven únicamente para cumplir la normativa, no para paliar los efectos del polvo, que claro está, tendría altos niveles de litio. Es decir, eliminamos las plantas que nos dan el oxígeno a la ciudad y llenamos el aire de polvo y litio en suspensión. Algo que, además se ve agravado por el ir y venir incesante de camiones.



Como es habitual, cuando llegan las vacas gordas, todo el mundo se vuelve loco, hay dinero que parece eterno y que el ayuntamiento usaría para sacar pecho… pero pasados unos años todo acaba, y como ha ocurrido centenares de veces, la zona queda totalmente deprimida. Además, actualmente la legislación obliga a las empresas mineras a restaurar la zona una vez se termine la explotación del recurso geológico… pero no seamos ingenuos, sería casi la primera vez que ocurriera. Estas empresas extranjeras se apantallan con otras nacionales que subcontratan a otras que se asocian a otras pequeñas empresas. Al final del aprovechamiento del recurso, estas se declaran en quiebra y suspensión de pago y la restauración del entorno NUNCA se lleva a cabo. Nos quedaremos con un gran agujero donde antes temíamos una preciosa sierra verde llena de vida. Como mucho nos dejarán las balsas de agua contaminada que crearán para el lavado del mineral y que pueden provocar contaminación de acuíferos y grandes desastres si llegan a romperse, pero claro, el charco nos lo dejarán ahí.

Los que están a favor de la mina abogan por el desarrollo de la ciudad como la forma de justificar su postura. Aquí hay que ser claros… puestos de trabajo traerá pocos, muchos menos de los que algunos se creen… este tipo de explotación requiere mano de obra cualificada y no supondrá cientos de empleados, como mucho algunas decenas. Es ahora cuando nuestras autoridades deben plantearse si este es el tipo de desarrollo que quieren para la ciudad… o si simplemente se están agarrando a un clavo ardiendo por su incapacidad de gestionar esta pequeña capital de provincia, a la que los estudiantes ya no vienen, que no crece en ningún aspecto y que se está llenando de una población cada vez más desilusionada y envejecida. Como no son capaces de traer industria, son inútiles gestionando el turismo y el ocio, y los rodajes se han terminado, necesitan algo que decirles a sus votantes, y lo único que tienen es prometer puestos de trabajo a costa de arrasar esta parte de la Montaña, pero bueno, eso ya será cuestión de otra legislatura y ya no les preocupa tanto.



Así es que la mina es algo más que una mina, es un clavo ardiendo al que los políticos se quieren agarrar para prometernos el “pan para hoy” pero que seguramente termine por hacernos una quemadura irreversible. Para iluminar la vida de esta ciudad, cada día más apagada, no hace falta que lo hagan enciendo una mecha que terminará por explotarnos en las manos. 



lunes, 21 de agosto de 2017

LA CUEVA DEL CONEJAR, AL DETALLE


La cueva de El Conejar, situada en la Urbanización Vistahermosa (C/Beethoven sin número) pertenece al conjunto de cuevas del Calerizo cacereño. Esta pequeña oquedad nos muestra, aunque nos cueste verlo, la parte final de la prehistoria y nos enseña una serie de hechos que se van implantando en los alrededores de esta especie de isla biótica en un entorno mucho más hostil, que representa el Calerizo. Aquí existían los recursos para alimentarse de forma permanente en una tierra realmente pobre, dominada por el granito y una terrible estacionalidad. Estar en el Calerizo suponía una ventaja frente al problema del suministro de alimento y agua. Esta necesidad de alimentarnos nos llevó a invertir grandes recursos en construir herramientas que nos facilitasen gestionar cada vez mejor lo que el entorno ponía a nuestra disposición. Esos procesos de evolución cultural, técnica y social, están inscritos en diferentes etapas y diferentes momentos en los tres yacimientos de esta zona cacereña.







LA GEOLOGÍA DE LA CUEVA Y EL ENTORNO.

La cueva del Conejar es una dolina, es decir, una disolución en burbuja de un material calcáreo. El Calerizo de Cáceres es un macizo con una profundidad media de unos 400 metros que se apoya sobre pizarras. Se caracteriza por un alto contenido en hierro que lo hace especialmente duro. Esto impide la formación de cuevas como las que estamos acostumbrados a ver en el norte de España, con galerías, grandes pasillos y estancias. Esto aquí es prácticamente imposible, y lo que realmente se produce es una disolución en burbuja que provoca este tipo de oquedades. Posiblemente este macizo debe de tener centenares de dolinas como esta, pero sólo las que están más en la superficie son capaces de abrirse al exterior. A partir de este momento en el que se abre a la superficie, la acción del agua, las arcillas o el viento, hacen que se vaya constituyendo su relleno geológico en forma de estratos. A través del tiempo, las condiciones en las que se depositan estos estratos son distintas, haciendo que estos sean distintos también, lo que nos ayuda a distinguirlos y separarlos temporal y espacialmente. Así se puede reconocer la secuencia estratigráfica del lugar y siguiendo el principio de superposición de estratos de Steno, sabemos, que, en condiciones normales, los estratos inferiores son más antiguos que los superiores. Durante el relleno acceden a la cavidad animales del entorno, y también humanos, dejando todos ellos sus basuras que se unirán a las arcillas y quedarán formando parte de esta serie estratigráfica que tanta información nos puede aportar.

EL DEVENIR DE UNA CUEVA

En 1916, el profesor del Brocense, Ismael del Pan (naturalista, antropólogo, arqueólogo…) fue a visitar lo que en la época se llamaba “La Cueva del Oso”, realizando una pequeña intervención arqueológica. En 1917 publica un artículo en el que queda constancia, por primera vez, la existencia de este yacimiento arqueológico para el que propone una datación que lo enmarca dentro de la Edad del Bronce y Neolítico (y posiblemente algo en el Paleolítico) en función de sus propios hallazgos. Según esta nota, la antigüedad del Conejar sería de algo más de 3000 años, que la cronología europea corresponde a la Edad del Bronce. Ismael del Pan se marcha de Cáceres a Toledo y el yacimiento cae en el olvido y no será hasta finales de los años 80, y principio de los 90, que la Universidad de Extremadura acomete dos intervenciones que llegan, más o menos, a la misma conclusión, aunque comienzan a apuntar que el yacimiento está bastante removido y que prácticamente nada se encuentra en su lugar original, aunque no explican las razones. Lo que se publica desde la UEX lleva 1000 años más atrás la antigüedad de la cueva, pero no cambia nada en relación a las cerámicas, huesos y utensilios que ya se conocían de la misma.

En ese momento la oquedad se cierra y se convierte en una escombrera donde se acumulan neumáticos, lavadoras… hasta que en el año 2000 el equipo de los Primeros Pobladores de Extremadura, inicia un programa sobre los tres yacimientos del Calerizo cacereño: Santa Ana, Maltravieso y el Conejar. En esa actividad sincrónica, el objetico es explorar el contenido fosilífero y arqueológico de estos tres lugares y en el caso de encontrar sedimentos antiguos, proponer su excavación para así conocer cómo era el poblamiento Neolítico en el entorno del Calerizo de Cáceres.


Entre los años 2000-2001 se dedican fundamentalmente a limpiar la basura acumulada, sacando del Conejar toneladas de derrubios y porquerías que se han ido acumulando. Durante la limpieza este equipo entiende por qué desde la UEX se afirmó que el yacimiento estaba removido y carecía de interés alguno. Pero la exploración no se abandona y aparecen dos importantes rincones que parecen permanecer intactos y en su ubicación original. Uno es una brecha, que no es otra cosa que una argamasa de tierra, piedra, cal y huesos cementada que se encuentra pegada a la pared en la zona izquierda de la oquedad.  Si miramos justo de frente en las imágenes, aparece otro rincón con sedimentos bien conservados. Así aparecen dos regiones donde sí se podrían hacer estudios serios, rigurosos y que arrojarán luz sobre esta interesante época y lugar de la ciudad.

Por qué la cueva aparece tan removida y nos proporciona tan poca información. Pues los estudiosos consideran que hay tres momentos cruciales que “destrozan” el yacimiento:

  • Se produce un vaciado de las arcillas de la oquedad para construir una caseta de herramientas en una finca cercana.
  • La cueva es alquilada por el dueño a unos canteros que son los que abren la entrada actual en la que aún puede verse las marcas de los barrenos. Afortunadamente esta caliza es muy dura por su alto contenido ferruginoso y la explotación como cantera se abandona al poco tiempo, ya que los costes de extracción son muy superiores al rédito producido.
  • El ayuntamiento de la ciudad, en el afán de asegurar el abastecimiento de agua de la ciudad, realiza una serie de sondeos en la zona. El descocimiento de la geología les llevó a intentarlo en el Conejar ignorando que en la capa de calizas justo en esa zona sufre una anomalía. La tectónica plegó las pizarras subyacentes de la caliza haciéndolas ascender, lo que aísla la cueva y el entorno del freático del Calerizo, lo que hace imposible el afloramiento de agua en ese lugar.

LEYENDO LOS ESTRATOS

Es en 2002 cuando se inicia la investigación de una de estas dos zonas preservadas, concretamente de la brecha, de donde se extrae un carbón que por métodos radiológicos se data con una antigüedad de 8000 años. Esto nos da idea de que el Conejar fue ocupado por esos últimos cazadores-recolectores que se conocen en Europa y que se conocen como Mesolíticos. De ellos no se sabe gran cosa porque esa brecha que nos da información no tiene más de 30cm de anchura y no aporta mucho más. Gracias a este descubrimiento, el grupo de Primero Pobladores se convencen de las posibilidades que tiene el estudio del Conejar para aprender algo más de esos pobladores de hace 8000 años del entorno del Calerizo, por lo que las investigaciones continúan. Se extraen también pólenes, los pocos objetos que se hallan y se prepara una segunda intervención que comenzará en 2010. En esos años la cueva se vuelve a llenar de basura al no quedar cerrada ni custodiada, por lo que antes de seguir estudiando, hay que volver a vaciarla de basuras. Se retoman los estudios, y en la parte inferior de la brecha aparece otro carbón que se data con una antigüedad de 15000 años, lo que conecta el yacimiento directamente con lo que se conoce de la cueva de Maltravieso y con quienes pintaron las famosas manos en negativo. En esta cueva, en la sala de las chimeneas se realizó una datación de 17.000 años, así que nos encontramos en un contexto cronológico que hace pensar que Maltravieso fuera uno de esos centros simbólicos que permitían a las comunidades humanas construir lo que se conoce como geografía emocional. Pero ¿esto qué es? Cuando viajamos y llegamos por primera vez a un pueblo, visitamos su campanario, la plaza… y este conjunto de elementos no dicen que en ese lugar viven personas que, más o menos, tienen la misma manera de entender el mundo, es decir, una comunidad con la que podemos conectar. Eso es la construcción de una geografía emocional en un territorio de gestión y control de un grupo.


Posiblemente esto ocurrió en el Calerizo hace aproximadamente 15000, algo concordante con los datos obtenidos en otros puntos de Europa que también realizaban una importante gestión emocional de territorio. Lo sí es significativo es que sea prácticamente la única muestra en el entorno del suroeste peninsular.

Otra conclusión importante, es que los estratos que presentan cerámica se aproximan mucho a la edad del yacimiento ubicado en los Barruecos, con una edad de unos 6000 años, ubicado en el Neolítico antiguo. Podemos considerar el Neolítico como la segunda gran revolución de la aparición de la agricultura, pero además en muchos otros aspectos. Veamos estos cambios Al Detalle.

Hace unos 10000 años en el próximo oriente la gente comenzó a plantearse un importante problema: las condiciones climáticas comenzaban a cambiar y esto les dificultaba el alimento a las grandes manadas y rebaños de los que se abastecían de proteína. Así estas poblaciones cazadoras empezaron a sufrir hambrunas considerables y se hacía inviable sobrevivir exclusivamente de la caza y la recolección. La solución llegó invirtiendo grandes recursos y esfuerzos en buscar una solución que pasaba por el uso de semillas que iban poco a poco seleccionando para que se desarrollasen mejor, fueran más productivas… Además del cultivo de semillas, comenzaron a domesticar ovejas y cabras que pastoreaban aprendiendo poco a poco a criarlas con mayor eficiencia. En un esfuerzo enorme de control del medio y optimización de los recursos se llegó a la agricultura y la ganadería que, como decíamos, comienza en oriente y se socializa por toda Europa en un aprendizaje del cultivo, fundamentalmente del trigo, así como la crianza de cabras y ovejas. Esto implica además una evolución enorme en la composición de la estructura social y urbana de las comunidades.


Este cambio puede observarse en el Calerizo cacereño: hace 10.000 años los cazadores-recolectores; hace 6000 los agricultores, lo que lleva asociado un proceso de sedentarismo de las poblaciones locales que deberían optar por marcharse o asumir ese proceso de cambio. Sabemos que llega a nuestro entorno el trigo hace unos 6000-7000 años junto con el ganado, lo que provoca un importante fenómeno de desforestación que aparece reflejado en los pólenes conservados en la secuencia estratigráfica del Conejar. Los bosques de la zona comienzan a disminuir alarmantemente hace unos 8000 años. Los estudiosos descartan causas naturales para explicar este fenómeno, así es que debemos buscar razones antrópicas que lo sostengan. Se considera que se arrasan masas forestales para hacer campos de cultivo de trigo y para crear zonas de pastos capaces de alimentar a los rebaños.

Junto con estos cambios nace también el germen de las ciudades, así es que podemos hablar del origen de nuestra ciudad ya hace unos 7000-8000 años. Y todo ello nos empuja a una nueva estructura social, es decir, la gestión del excedente a través de unas clases dirigentes, o políticas.

Además de la información que ofrece la brecha existe otra zona bien conservada pegada al fondo de la pared de la cavidad donde sí se documentan restos cerámicos con una antigüedad entre 3000-4000 años. Todo el material que conectaría estos distintos momentos fosilizados en la cueva fueron arrancados y destruidos en el proceso de extracción de las arcillas para hacer la caseta de herramientas, siendo imposible reconstruir por completo la serie estratigráfica y realizar lo que se conoce como CONEXIÓN ESTRATIGRÁFICA que nos aportaría muchísima más información.

Así podemos decir que este pequeño yacimiento nos ilustra sobre a vida de comunidades de Paleolítico superior características de Europa y como a consecuencia del cambio climático se van transformando en cazadores de caballos y ciervos (15000 años) a cazadores de conejos (8000 años) hasta construir unas poblaciones agrícolas y ganaderas con una estructura jerarquizada y una sociedad con una estructura social incipiente (3000-4000). Todo esto en un lugar despreciado y olvidado por una gran parte de la ciudadanía y que está siendo una importante fuente de conocimiento gracias al esfuerzo de Primeros Pobladores de Extremadura, que además trabaja eficientemente en la cueva de San Ana, aunque se les impide acceder e investigar en la joya de la corona: Maltravieso. Hoy os quería enseñar este importante episodio de la historia de nuestra ciudad, Al Detalle. 



P.D. Datos extraídos de las jornadas de puertas abiertas del año 2017
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