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LAS HUELLAS DEL BOMBARDEO DE CÁCERES

Hoy os quiero contar un triste recuerdo en la historia de la ciudad: el bombardeo que sufrió Cáceres el 23 de julio de 1937 a las 9:30h aproximadamente. Las 29 bombas fueron lanzadas por 5 aviones soviéticos Tupolev SB2 usados por el bando republicano. Durante la guerra civil la Virgen de la Montaña permaneció en Santa María de forma permanente,y fue allí, en la plaza de la actual concatedral, donde 16 de esos proyectiles causaron mayor número de muertos. Las crónicas dan datos distintos respecto al número de fallecidos, seguro que fueron más de 30 y más de 70 los heridos. Niños que iban al colegio, así como personas que se dirigían a su trabajo y varias filas de feligreses que rezaban a la patrona fueron las principales víctimas del bombardeo. El palacio de Mayoralgo y la Concatedral se vieron fuertemente dañados, así como el suelo, y es justo el suelo el objeto de este artículo.

Todos los cacereños hemos paseado por la plaza de Santa María decenas de veces, pero seguro que muchos no se han fijado en la diferencia del suelo que la divide en dos claramente. Cerca del palacio episcopal y hasta la puerta trasera de la iglesia vemos grandes losas que corresponden a la reconstrucción tras el bombardeo, mientras que el resto del empedrado, formado por pequeñas y molestas piedras que se extienden hasta la plaza de San Jorge, el suelo original conservado.




Hace años en la fachada de la iglesia aún se conservaban los restos de metralla y las huellas del bombardeo que actualmente han sido eliminados en la reciente restauración. Buscando en el disco duro he encontrado algunas fotos de hace años donde se observan los daños causados por las bombas.




Como curiosidad decir que en el nuevo pavimento se añadieron cuarcitas con restos de ripples, es decir, restos fosilizados del oleaje que afectaba a las rocas antes de formarse. En algunos puntos esta huella es más que evidente.



Sólo quería contaros esta  historia para que quede constancia de este triste acontecimiento de la ciudad y como si miramos detenidamente a las piedras nos cuentan la historia de nuestro pasado.

Comentarios

  1. Vaya, buen ejemplo de que a veces cosas que están delante de nuestras narices pasan totalmente desapercibidas :)

    En la parte superior de la fachada del palacio de Mayoralgo hay varias argollas metálicas como las que se utilizaban para atar a los caballos. Siempre he escuchado la versión de que antes del bombardeo estaban a pie de calle y que en la reconstrucción (por error o por decoración) se colocaron esas piedras en la parte alta. Sin embargo, hace poco he visto fotos fechadas con anterioridad en las que se aprecian las argollas metálicas en la parte superior, lo que echaría por tierra esta "leyenda" ¿sabes algo de este tema?

    Enhorabuena de nuevo por el blog, estoy enganchado esperando cada nueva entrada.

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  2. Hola José Luis¡¡¡¡ Me alegra que te guste el blog¡¡ disfruto mucho al hacerlo y al saber que hay gente a quienes os interesa. Respecto a lo de las argollas ni idea¡¡¡ Habrá que investigarlo y si te enteras de algo cuéntamelo¡¡¡ GRACIAS¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Efectivamente las argollas ya se encontraban allí antes del bombardeo y sólo se me ocurre una utilidad. Los balcones que existían y las ventanas que se volvieron a montar, dan a la salida del sol, con lo que es muy posible que dichas argollas se utilizasen para atar en ella cortinas de esparto de las utilizadas antiguamente y poder ponerlas sobre la barandilla del balcón cuando se quería permitir que corriese aire, o dejarlas caidas en vertical sobre la puerta para que no entrase ni sol ni aire. Pero bueno, no es más que lo que yo creo, quizás tuviesen otra función.

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